Más de 200 mujeres de Panamá y otros países de la región participaron en Santiago de Veraguas en el lanzamiento del Observatorio Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Desaparecidas, una iniciativa que busca visibilizar este flagelo y exigir políticas públicas para prevenirlo y atender a las familias afectadas.
La desaparición de mujeres continúa generando preocupación en distintos países de América Latina y el Caribe, donde organizaciones femeninas advierten que, pese a la gravedad del problema, todavía existen importantes vacíos en materia de prevención, investigación y protección de las víctimas.
Durante el fin de semana, más de 200 mujeres procedentes de Panamá, México, Puerto Rico, El Salvador, Honduras, Colombia, Perú, Chile, Argentina y otros países participaron en una jornada de capacitación y en el lanzamiento del Observatorio Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Desaparecidas, realizado en la ciudad de Santiago, provincia de Veraguas.
La actividad estuvo encabezada por Arelis González, presidenta del Frente Femenino del PRD, y Delmira Martínez, presidenta de la conferencia permanente de partidos políticos de América Latina y del caribe COPPPAL Mujeres de la región latinoamericana, quienes destacaron la necesidad de fortalecer las acciones de los Estados frente a las desapariciones de mujeres.
Las participantes hicieron un llamado a las autoridades de sus respectivos países y a la sociedad en general para que cada desaparición sea denunciada de inmediato y no se espere el transcurso de horas o días para activar los mecanismos de búsqueda.
“Una mujer desaparecida no puede convertirse en una estadística más”, fue el planteamiento que marcó parte de las discusiones, en las que también se puso sobre la mesa la necesidad de brindar acompañamiento a las familias que enfrentan la incertidumbre de no conocer el paradero de sus seres queridos.
Panamá registra decenas de casos
En Panamá, de acuerdo con las estadísticas citadas durante el encuentro, el Ministerio Público registra hasta agosto de 2026 alrededor de 80 mujeres desaparecidas, de las cuales 15 son menores de edad.
Estas cifras fueron utilizadas como un llamado de atención sobre la necesidad de reforzar las investigaciones y establecer mecanismos más efectivos de prevención, búsqueda y seguimiento de los casos.
El nuevo observatorio pretende convertirse en un espacio de referencia para documentar los casos, promover investigaciones sobre posibles hechos de violencia relacionados con las desapariciones y generar propuestas encaminadas a la creación y fortalecimiento de políticas públicas.
Las dirigentes y participantes insistieron en que el problema no debe ser visto únicamente desde el ámbito institucional, sino también como una responsabilidad colectiva.
Por ello, hicieron un llamado a la solidaridad humana, especialmente hacia los familiares de las mujeres desaparecidas, quienes, además de enfrentar la angustia y el dolor, muchas veces deben emprender por cuenta propia acciones para mantener vigentes las búsquedas.
El lanzamiento del observatorio representa, según las participantes, un paso para unir esfuerzos entre organizaciones de mujeres de diferentes países y exigir que las desapariciones sean investigadas con celeridad, perspectiva de género y resultados concretos.
El mensaje que surgió desde Santiago fue contundente: ninguna desaparición debe quedar en el silencio y cada mujer que no regresa a su hogar debe activar inmediatamente la solidaridad de la sociedad y la respuesta de las autoridades.









